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Negociaciones con el Eln ¿una farsa más? Ó ¿Final de una pesadilla?

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       Análisis del conflicto colombiano

     Después de la ruidosa liberación de Odín Sánchez, en la que ganaron todos los interesados en el elogio autopropagandístico y perdió Colombia, el aluvión de noticias atinentes al encuentro de los delegados del gobierno Santos con algunos terroristas del Eln en Quito, parecería no interesar mucho a los colombianos comunes y corrientes, que hastiados de tanta incapacidad compartida, entienden y quieren la paz como el desarme del Eln y las Farc, sin volver a saber nada de estos personajes siniestros, ni de demagogos como Santos, Roy Barreras, Benedetti, etc.

    El asunto en ciernes,  parece no interesar mucho, porque desde hace varios años los colombianos no creemos en las promesas de los dirigentes políticos, ni mucho menos en lo que digan los cabecillas de las Farc o del Eln. Prueba de ello es que en el plebiscito del pasado 2 de octubre, el pueblo colombiano votó en contra de Santos y la taifa de exponentes de su especie, así como contra las Farc y todo lo que signifique violencia proveniente de los comunistas, que ni armados ni desarmados calan en el imaginario político nacional.

    cover condor en el aireMañana 7 de febrero, se reúnen de nuevo en Quito los delegados de Santos y algunos cabecillas del Eln, dizque esta vez sí, para iniciar conversaciones en serio y echar a andar las negociaciones públicas. Las pocas personas que ponen cuidado a esta noticia, siguen dudosas si  es ¿una farsa más? ó el ¿Final de una pesadilla?, u otro acto propagandístico de Santos, que vive más preocupado de salir por televisión a autoelogiarse, en lugar de cumplir la labor de gobernar, que es para la que lo eligieron y por lo que se le paga un inmerecido salario con dinero extraído del erario colombiano.

     Vistos con ojo crítico los factores de la nueva cita, el pesimismo respecto a eventuales avances de la mesa de conversaciones con el Eln en Quito, no depende de suposiciones lógicas, sino de hechos tangibles concretos, tales como:

     Desde el engaño de Fabio Vásquez al gobierno López Michelsen en 1974 en la Serranía de San Lucas al sur de Bolívar, luego de la brillante operación Anorí, hasta los fallidos acercamientos con el gobierno Uribe en 2004, el Eln es la agrupación terrorista colombiana que más veces se ha acercado a los diferentes gobernantes para supuestamente negociar la paz y la entrega de sus estructuras armadas, pero al mismo tiempo, ha sido dogmática, tramposa, mentirosa y utilizado artilugios de todo tipo, para darse publicidad sin comprometerse a nada.

     Cover el eln por dentroEn ese orden de ideas, aumenta el escepticismo con las actuales conversaciones de paz, comenzando por la impreparación de casi todos los negociadores del gobierno, que no han variado el esquema de obedecer a ojo ciego lo que les diga Santos, sin valorar que el Eln está utilizando las mismas estratagemas impositivas de las Farc en Cuba.

     La situación se complica más, cuando por muchos medios el Eln que no está actuando solo sino como consecuencia de un pacto sólido con las Farc, sin importar que las cuadrillas del Eln deben sumar cerca de 2000 integrantes armados y cerca de 2000 desarmados incrustados en diferentes organizaciones políticas, sociales y culturales legitimadas con personería jurídica, impone como asuntos inamovibles, los siguientes:

      1. Cese bilateral y definitivo de fuego del Estado contra todas sus estructuras terroristas.

     2. Cambio en la doctrina militar colombiana que implique la reducción a la mínima expresión de las Fuerzas Militares y la orden permanente que las tropas no pueden combatir contra cualquier brote de terrorismo comunista.

      3. Cambios sustanciales en la propiedad privada, con miras a integrar a Colombia al socialismo del siglo XXI.

     4.  Impunidad total para todos los terroristas del Eln.

    5.  Participación activa de la sociedad civil, por medio de las organizaciones populares de fachada del Eln, integradas por comunidades eclesiales de base, semilleros revolucionarios, autodefensas populares del ELN, grupos de estudio y trabajo, núcleos de solidaridad eleno, sindicalistas del Eln infiltrados en sindicatos legales, y otros integrantes del ELN que aparentan ser mediadores de paz.

     6.  Supresión del mote de terroristas y reconocimiento del Eln como una fuerza beligerante, que no renuncia a las armas, sino que con ellas presiona el cumplimiento de lo que impongan a los delegados de Santos.

      7.  Continentalidad de la combinación de las formas de lucha comunista.

    8. Negociación de paz como parte de la diplomacia guerrillera para obtener más ventajas sin entregar las armas ni desarticular las estructuras terroristas.

     A lo largo de su existencia el Eln ha transitado por el foco revolucionario estilo cubano, el replanteamiento después e la derrota en Anorí, la inmersión en la teología de la liberación y el terrorismo del marxismo cristiano, la Unión Camilista con desertores del Epl tradicional, el terrorismo contra la infraestructura energética, el narcotráfico, el secuestro, y ahora la sociedad con las Farc.

     Y en todas esta etapas han pesado en las decisiones del grupo terrorista, las directrices de sacerdotes católicos y religiosos afines a su ideario de violencia marxista-leninista minoritaria,  que clandestinamente que promueven las comunidades eclesiales de base pro-Eln y lo que autodenominan las Bases Revolucionarias de Masas.

     Por eso en todas las conversaciones con anteriores gobiernos y con el actual, los cabecillas del Eln insisten en la masiva participación de la “sociedad civil” que en la práctica sería traer a todos los elenos desarmados a manipular las mesas paralelas  de conversaciones, un poco, de manera similar a como hicieron las Farc con algunos de los  ”invitados profarianos” para hablar de víctimas del conflicto, reforma agraria, narcotráfico y cultivos ilícitos o el fin del conflicto con justicia transicional abordo, con obvia impunidad total para ellos.

       Sería más de lo mismo, para legitimar el comunismo armado en el país, sin entregar las armas.

       Para complementar dicha estratagema, el Eln acordó con las Farc que seguirá presionando el cese bilateral del fuego en las áreas tradicionales de las Farc que quedaron a expensas de las Milicias Bolivarianas, cuyos integrantes ni se desmovilizarán ni se desarmarán, sino que seguirán dedicados al narcotráfico, al reclutamiento de menores y a la construcción de células comunistas de combate, con la obvia ventaja táctica y estratégica, que a nombre de la paz, no serán perseguidos por las Fuerzas Militares o la Policía.

        El triunfo electoral de Donald Trump en Estados Unidos cayó como un baldado de agua fría para los cabecillas de las Farc y el Eln, que desde luego ni se desmovilizarán ni participarán en política legal, pues saben que serían blancos de capturas internacionales. A esto se agrega la incertidumbre del cómplice Maduro en Venezuela y la duda de que el sucesor de Correa en Ecuador, sea otro comunista cómplice de los terroristas colombianos.

      Por las anteriores razones, y teniendo en cuenta la línea estructural de la dirigencia del Eln más interesada en ser factor de perturbación para el “gobierno de la oligarquía” y de seguir construyendo a largo plazo en Colombia el socialismo del siglo XXI , mientras el pueblo colombiano se muestra cada día mas apático e incrédulo con Santos, las Farc y el Eln, todo apunta a demostrar que esta vez habrá otra farsa del Eln, sin que la pesadilla llegue a su final.

     Y el problema radica en que Santos y su equipo quieren la publicidad autoelogiosa para mantener su grupúsculo intacto en el poder, mientras que el Eln al compás de las Farc, quiere llegar al poder para implantar una dictadura similar a la cubana, por ende ni renuncian a sus respectivos planes estratégicos, ni han cambiado de objetivos.

      Solo buscan “destruir la oligarquía desde adentro”, pero ese no lo han entendido quienes los confrontan en el ámbito político y por ahora miran con avaricia los recursos financieros que se aprobarán para el “postconflicto”, sin importarles que las guerrillas se desarmen, pues primero están el ego y la tradicional corrupción de muchos dirigentes políticos colombianos.

Al fin y al cabo, el país siempre ha estado mal pero los dirigentes políticos de todos los partidos incluidos los comunistas, han estado bien.

 

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

www.luisvillamarin.com

Especialista en defensa nacional, geopolítica y estrategia

El coronel Luis Alberto Villamarín Pulido es un oficial graduado en Estado Mayor, especialista en defensa nacional, geopolítica y estrategia temas sobre los cuale sha publicado 31 libros, conferenciante invitado en varias universidades del mundo y analista permanente de aspectos relacionados con estos temas para la cadena de televisión internacional CNN y otros medios de comunicación de diversos países.

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